Categoria: Sobre perros

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31.08.07

Permalink 10:59:59, Categorías: Sobre perros, 851 palabras   Spanish (ES)

Mi perro no se comporta.

CONSEJOS PARA UNA MEJOR CONVIVENCIA CON TU PERRO

¿Tienes problemas con el comportamiento de tu perro y no sabes como solucionarlo?

  • Si lo dejas solo en casa aulla, destroza los muebles, marca toda la casa.
  • Cuando lo sacas a pasear te tira tanto que parece que vas en un esquí.
  • Gruñe cuando te acercas a su plato de comida, cuando lo bajas del sofá.
  • Ladra cuando vienen visitas.
  • Tienes problemas de convivencia con tu bebé y tu perro.

Los perros actúan de esa manera porque están recibiendo de nosotros una información errónea y piensan que es así como tú le estás pidiendo que se comporten. No te preocupes, todo tiene solución si sigues unas pautas de conducta para comunicarte con él y eres constante.

Si tomas notas de estos consejos, la convivencia con tu perro mejorará. Todo consiste en hacerle entender que tú y todos los miembros de la familia mandáis en casa y que él sólo tiene que relajarse y disfrutar.

  1. Nunca se saluda o se habla al perro nada más entrar a casa. Esperad a que él se quede tranquilo (5 ó 10 minutos) y entonces lo llamáis y lo acariciáis.
  2. Siempre que entréis o salgáis por una puerta (sea de dentro de la casa o de la calle), vosotros salís y entráis primero, luego él.
  3. Cuando estéis comiendo y él os pida algo, NUNCA le déis un trozo.
  4. Antes de ponerle su comida, coged el comedero, rellenadlo y que él os vea comer algo. Que seáis los primeros en comer siempre, le recuerda cuál es su lugar y el vuestro en casa: ¡sois los jefes de la manada!. Cuando lo haya visto, le ponéis su comida a él.
  5. Nunca os despidáis de él cuando vayáis a salir, se quedará inquieto y ladrará o destrozará todo hasta que volváis.
  6. Siempre que haga algo bien, premiadle con alguna recompensa y decirle “muy bieeeen”. Cuando lo pilléis haciendo cualquier trastada, decidle "NO" enérgicamente en el momento. Con eso es suficiente.
  7. Cuando estéis en algún parque con vuestro perro y al llamarlo no acuda, no vayáis a buscarle, o pensará que sois vosotros los que teníais que ir a su encuentro. Cuando vuelva, aunque haya tardado, no os enfadéis con él y recompensadle, pues lo ha hecho bien. Si en ese momento le riñérais lo estaríais confundiendo. Saludadle mucho y decidle “muy bieeeeen”. Si en lugar de esto recibiera una reprimenda, la próxima vez no vendría, porque esperaría un castigo.
  8. Si tenéis un bebé, cuando llegue a casa dejad que él lo huela y lo reconozca como uno más de la familia y dadle una recompensa en ese momento (algo de comida), que él asocie al bebé con algo agradable. Es importante que antes de la llegada, le traigáis del hospital alguna prenda con el olor del niño para que la huela.
  9. Enseña a tus hijos a no tratar al perro como un juguete o tendrás problemas.
  10. Cuando lo saquéis a pasear, intentad que el perro siempre vaya a vuestro lado. Usad correas cortas y si tira os paráis o le dais a él pequeños tirones cortos y firmes. Las correas extensibles no son nada aconsejables para perros que tiran mucho.

Estas son sólo algunas técnicas que harán que tu perro entienda que los humanos son los “perros jefe” de la manada y entonces será posible una convivencia tranquila. Ellos necesitan disciplina, que se les dirija. Existe mucha bibliografía al respecto con la que podrás saber más del tema.

El secreto, como con los gatos, está en conocer al animal, su psicología, el por qué de su comportamiento y su significado, e intentar hablarle en su lenguaje. Cuando los "humanizamos", los tratamos como si fueran niños, y esperamos que obedezcan diciéndoles y haciendo las mismas cosas que haríamos con nuestros hijos...y no nos entienden.

Otras veces se portan mal porque los tenemos confundidos. Con la mitad de nuestros actos les dejamos que sean los jefes, porque nos apetece ser flexibles (dejarles picar de nuestra comida), le acariciamos y lo cogemos en brazos cuando están ansiosos y excitados (y entienden que se le está recompensando por ese comportamiento) porque nos apetecía darles un abrazo en ese momento...y al rato, pretendemos recordarles que mandamos nosotros cuando ya se han puesto muy pesados o está ladrando sin parar al llegar una visita. Hay que ser constantes y darles siempre el mismo mensaje: el jefe, soy yo.

Os recomendamos un nuevo programa de TV, "El encantador de Perros", en Cuatro, los sábados y domingos por la mañana. Tratan casos reales de perros con problemas de comportamiento en sus casas, trabajando con ellos y sus dueños. Cogeréis muchas ideas buenas y fáciles de aplicar.


Información facilitada por Lucía Almengló, voluntaria y responsable de adopciones.

26.12.06

Permalink 09:47:40, Categorías: Sobre perros, 413 palabras   Spanish (ES)

REGALO DE NAVIDAD

Por Enrique Gutiérrez.
Jerez.

Cuando éramos cachorros ella nos lamía orgullosa y nosotros mamábamos hambrientos de sus tetillas. En juegos nos mirábamos con las orejas muy tiesas y de pronto salíamos corriendo hacía una presa imaginaria y, creo que de la risa, acabábamos cayendo unos encima de otros, torpes y divertidos. Pero un día al abrir los ojos ya no sentí el tacto de su pelo. La miré mientras me separaban de ella y tenía los ojos tristes, la cabeza agachada, casi entre las piernas. No se porqué pero en ese instante sabía que no volvería a verla. Y supe que ella también lo sabía.

Mi primera noche fuera la pasé acurrucado en una caja, junto a un árbol del que colgaban unas extrañas manzanas de varios colores que se encendían de vez en cuando. Y nada más hacerse de día vi a unos niños que me miraban con los ojos muy abiertos y a unos mayores que sonreían satisfechos. Los días siguientes también fueron muy felices. Había tiempos de descanso en los que podía dormir a pierna suelta. Después la manada volvía y de nuevo jugábamos sin parar.

Pero hace ya casi dos semanas que salí de paseo con el Jefe y cuando más lejos estábamos de casa lo perdí de vista. No sé que hice mal. Corrí de un lado para otro. Me subí a una loma y ví a alguien alejarse pero no podía ser él porque ladré con fuerza, y él me hubiera escuchado y hubiera vuelto a por mí. Y creo que ahora algo me ha pasado por encima, porque estoy sangrando, me siento roto por dentro y no puedo mover las piernas. He escuchado a unos que decían, “mira, otro regalo de navidad”. Pero yo no soy eso. Yo ladro, porque soy un perro. Y meo, porque marco el territorio. Y muerdo los sofás, porque me siento fuerte. Y moviendo el rabo muestro mi alegría. No entiendo porqué ellos no lo saben. En cuanto pueda levantarme de este asfalto gris correré con los míos. Igual encuentro a los niños o quizás mejor el regazo de mi madre. Ella me explicará qué he hecho mal. Porqué me he quedado solo. Y porqué antes me han llamado regalo de navidad si soy un perro.

20.12.06

Permalink 11:35:36, Categorías: Sobre perros, 817 palabras   Spanish (ES)

RESERVOIR DOGS

Artículo escrito por Xavier Bayle

RESERVOIR DOGS
Noviembre 2006.
XAVIER BAYLE

Está encerrado en una jaula. Su tamaño no es importante, ni el de la jaula ni el de su cuerpo. Está encerrado en una jaula. Dispone de comida regularmente y de agua fresca suficiente. Su lecho es confortable e incluso recibe frecuentes visitas al día, de gente buena que le habla y el ofrece su ración de cariño, pertinente para no enfermar de soledad. Está encerrado en una jaula y es otoño. De fuera le llegan voces que no ve pero entiende claramente porque le están convocando de un modo inconfundible, evocándole la libertad que no posee. Porque él está encerrado en una jaula.

De fuera vienen otras cosas: vienen olores de mil procedencias, los árboles, las cocinas vecinas, las faunas y las floras inmediatas y no tanto. Está encerrado en una jaula y no puede salir. También hay luces que le indican que es de día o de noche, le hablan del silencio de la oscuridad, del ajetreo de la luz. Sabe, sin embargo, además de intuir, que todo el mundo pleno está esperándole allá afuera, aguardándole a veces de la mano de una voluntaria que le abra el pestillo y lo saque a pasear. Entonces se vuelve loco de primaveras, aunque sea otoño, y ensaya el libre albedrío, aunque luego volverá a estar encerrado en una jaula. Volverá a estar encerrado en una jaula.

Él no sabe abrir el pestillo, deberá esperar a que le abran, e ilusionarse de que esta vez no sea temporalmente, deberá esperar que lo adopten, aguardar a que alguien -con un número que le garantize la libertad en un planeta de números-, responda por él, lo cuide y lo mime. Alguien sin el cual sólo es un perro encerrado en una jaula. Todo lo más un perro, una cosa que ladra y estorba, una mierda.

Está encerrado en una jaula porque es una mierda, porque tal vez jamás debió haber nacido, porque la vida en un planeta regido por seres humanos implica pertenecer a la especie adecuada, e incluso, en según qué territorios, a la raza adecuada, al sexo adecuado, a la clase social adecuada. Está encerrado en una jaula porque vale poco más que nada. Vale lo que una niña en China, lo que un negro en Rusia, lo que un pobre en New York.

Tiene dos fechas de caducidad, la una ya venció y por esa fecha fue abandonado en la calle, acaso rebuscó en los solares y las basuras algo de comida, se acurrucó junto a tuberías de agua caliente en las largas noches y persiguió a montones de personas, absolutamente extraviado, para que alguna le alimentara, le diera cobijo y cariño. Esa fecha primera, sin embargo, dependía de cuándo tomaran vacaciones sus antiguas cuidadoras, a partir del momento en el cual él pasaría a ser un estorbo, al igual que medio millón de animales anualmente sólo en España; pero la segunda fecha de caducidad es más severa, será la fecha límite en que, no habiendo sido adoptado, la perrera decida “dormirlo” con una “piadosa” inyección letal que le devuelva a su lugar en la nada, de donde nunca debió haber salido, al parecer. Nuestra ayuda a los animales contempla sin vacilación demostrarles con dichos y hechos que son mierda.

Entretanto, los establecimientos de mascotas, comerciando descontrolada y absurdamente con montones de cachorros de perro, alimentan los albergues del mundo, no sin antes garantizar un breve paréntesis de comodidad que esos animales tienen ( bajo el rigurosa condición de ser bonitos y graciosos, perdida esa condición, los animales son abandonados ), en casas particulares con gentuza aprendiza de personas, escoria de miopía profunda que no diferencian entre regalarse una botella de tinto y un ser vivo, necesitado de pocas pero importantes cosas. Los comercios de mascotas no debieran tener ni un sólo animal en sus instalaciones. Ni “doméstico” ni salvaje.

Por lo demás, él sigue encerrado en una jaula. No sabe, por supuesto que tiene esa segunda fecha grabada en algún lugar de su alma de can, pero la tiene. Mira con toda la tristeza que un ser encerrado puede mirar al exterior, con esa lenta pero constante destrucción de la moral que el encierro practica en todo lo que vive enclaustrado, con ese minar de la esperanza que acude a los seres sin opciones. Afuera está el mundo, llamándole en todas las lenguas posibles, y él quiere acudir, pero sólo le está permitido responder, preguntar, exigir más información, porque la libertad les está vetada a los animales con doble fecha. A los condenados. A los verdaderos parias de toda patria.


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